
¡Ey, colegas! Si andáis por Madrid y tenéis ganas de comer algo rico, tenéis que daros una vuelta por el Museo del Jamón en Calle de S. Jerónimo, 6. Este sitio es un clásico donde vais a encontrar unas tapas que os van a hacer bailar de felicidad. Aquí se junta la buena gastronomía española con un ambiente animado, perfecto para disfrutar con amigos o para cargar pilas durante vuestra exploración por el centro.
Y ojo, que no solo el jamón es el rey aquí, tenéis una variedad de embutidos e ibéricos que son una delicia, todo acompañado de una buena caña o un vino fresquito. Los precios son imbatibles para lo que ofrecen, así que no os preocupéis por rascar mucho el bolsillo. Y sí, si tenéis mascotas, sabed que se admiten en este rinconcito sabroso. Así que no os lo penséis más, ¡a darle al tapeo en el Museo del Jamón!
Museo del Jamón
Horarios Museo del Jamón
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 9:00–23:30 |
| martes | 9:00–23:30 |
| miércoles | 9:00–23:30 |
| jueves | 9:00–23:30 |
| viernes | 9:00–0:30 |
| sábado | 9:00–0:30 |
| domingo | 9:00–23:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Museo del Jamón
Dónde se encuentra el Museo del Jamón
¡Hey, peña! Hablando de buen rollo y tapeo, no puedo dejar de mencionar el Museo del Jamón en la Calle de S. Jerónimo, 6, en el centro de Madrid. Aquí te sientas y te pones las botas con unas tapas ricas y un ambiente que invita a quedarte. Es un sitio de la cadena de bares de toda la vida, así que ya sabes que no es un chanchullo. 4 estrellas en general, y las reseñas no son fake.
El servicio es atento y agradable, lo que no es fácil de encontrar hoy en día. Las raciones son suficientes y el precio es bastante asequible, si no quieres gastar un dineral. Además, si eres un amante del jamón, este lugar es tu paraíso. También tienen un mostrador para llevar embutidos, así que te puedes llevar lo mejor a casa. La calidad es buena y el aperitivo generoso, lo que siempre se agradece.
Pero no todo es oro. Hay opiniones de todo tipo. Hay gente que se ha llevado chascos, como ese comentario malo de un bocadillo que parecía una piedra. 1 estrella para eso, y lo entiendo… a nadie le gusta gastar 10€ y luego terminar con un pan que no puedes morder. Algunas quejas sobre la calidad del jamón también han salido, pero a veces se trata de suerte, ¿no?
Así que si te preguntas dónde se encuentra el Museo del Jamón, ya lo sabes: en la Calle de S. Jerónimo, 6, a tiro de piedra del centro. Perfecto para un día de tapeo con amigos o para un brunch cañero. ¡No te lo pierdas!
Qué tipo de comida se puede disfrutar en el Museo del Jamón
Ya te digo, el Museo del Jamón en Madrid es una pasada. Al principio, piensas que vas a ver un montón de jamones colgados y ya, pero el sitio es un auténtico homenaje a este manjar español. En lugar de ser un museo aburrido, aquí te rodeas de jamones como si estuvieras en una galería de arte… pero con más sabor. Las paredes están repletas de jamones en un despliegue visual que te hace sentir que has entrado en el paraíso del jamón. Y sí, el nombre puede sonar un poco pretencioso, pero es que el lugar lo vale.
La experiencia gastronómica es lo que realmente cuenta. Es el sitio perfecto para comer un buen bocadillo de jamón con tomate que te deja flipando. Las raciones son generosas y la calidad de los productos es brutal. No te engañes con el rollito turístico, aquí se respira tradición y autenticidad. Si te gusta el buen comer, este es un punto de parada obligatoria en Madrid.
Y el ambiente, ¡madre mía! Es un mashup entre el bullicio de los turistas y la calidez de los locales disfrutando de tapas junto a una buena caña. Perfecto para hacer una pausa mientras sigues explorando el centro. Todo el mundo aquí está disfrutando y eso le da un toque especial al lugar.
Así que, ¿qué tipo de comida se puede disfrutar en el Museo del Jamón? Además del imprescindible jamón en todas sus versiones, puedes lanzarte a por una ración de paella mixta que está de luxe, acompañada de una cerveza de 30 cl fresquita. Y si te sobra un hueco, no dudes en pedir un flan de huevo de postre. Por unos 10-20 € por persona, te llevas una gastronomía con historia y sabor que hace que te sientas parte de la tradición española. ¡No te lo pierdas!
Es necesario hacer reserva para comer en el Museo del Jamón
Mira, si decides pegarte una visita al Museo del Jamón, vete preparado para disfrutar, pero no esperes un servicio de cinco estrellas porque, desde mi experiencia, la camarera que me atendió fue un desastre total. Un 1 en el servicio caído del cielo, porque le faltaba una sonrisa y un poco de interés. Los precios están bien, aunque un tercio a 4.50 € me parece algo elevado, no sé tú, pero a mí eso me chirría. P.D.: a esa chica deberías sugerirle un training de hostelería, en serio.
Ahora, hablando de la comida, aquí es donde el lugar se salva. No hay nada mejor que combinar un buen jamón serrano con un bellota 100%. Si es tu primera vez, lánzate a pedir ambos, que vale la pena hacer la comparación. La experiencia es muy típica de Madrid, así que si no te importa comer de pie y tratar de escuchar al mozo mientras te atiende como si estuviera en una maratón, muy bien. Además, los platos recomendados como las patatas bravas y los callos a la madrileña son un must. El ambiente es ruidoso, pero honestamente se puede conversar sin problemas.
En cuanto a si hay que hacer reserva… la verdad, no es estrictamente necesario, aunque podría ser una buena idea, especialmente si vas en horas pico. Puedes encontrarte con un par de personas esperando, aunque el lugar tiene su flow y, créeme, a veces comer de pie es parte de la diversión. Si te apetece un tapeo con buena compañía, ve sin miedo y disfruta, pero no olvides que puede que la atención no sea la más alegre.
Cuáles son las especialidades que no me puedo perder en el Museo del Jamón
Y dale con el Museo del Jamón, ¿eh? Si te gusta el tapeo, este es el sitio. Tienen 5 estrellas por una razón. La comida es deliciosa y los camareros son un encanto, siempre atentos y serviciales. Te tiras ahí y te zambulles en los ibéricos que son de otro mundo. Y el jamón serrano… ni se diga, es tan bueno que te va a hacer olvidar todas las preocupaciones. Un buen aperitivo y a disfrutar de la vida, ¿qué más quieres?
A mí me impresionó volver tras 20 años y ver que estaba exactamente igual. La comida sencilla y rica, tragos que no te van a vaciar el bolsillo y las instalaciones limpias como los chorros del oro. De lo que comí, no se me olvida esa fritura de boquerones. Lástima que no saqué foto hasta que ya me había hincado los dientes, pero los huevos rotos, el flan y esas cañitas… ¡todo de diez! Si te pasas, cuenta que vas a gastar entre 10-20 € por persona, lo que está tirado.
Este lugar es un imán para los turistas, pero no está de más. Entre tres nos gastamos unos 52 euros pidiendo bebida y un par de tapas. La porción de jamón con melón, las croquetas, la fritura de pescado… una delicia. Eso sí, si vas en fin de semana, prepárate, porque se pone a reventar y el servicio puede que se demore un poco. Pero a pesar de eso, la comida siempre se mantiene genial.
Si andas en pleno centro y quieres algo rápido, los desayunos tampoco están nada mal. Pedí el M9 con la tosta de jamón por 5,90€. No es la tosta más gruesa del mundo, pero cumple. Y el café y el zumo, sin quejas. Así que ya sabes, la atención es buena, y el ambiente se siente bien.
Ahora, sobre las especialidades que no te puedes perder en el Museo del Jamón: te recomiendo sí o sí los ibéricos, el jamón serrano, unos huevos rotos y la fritura de boquerones. No te olvides de los puddings y ese flan que está para chuparse los dedos. ¡Vete y prueba todo eso, y luego me cuentas!
El Museo del Jamón ofrece opciones vegetarianas o veganas
Y bueno, ya te digo que el Museo del Jamón en la Calle de S. Jerónimo no es lo que uno esperaría. Recuerdo que un grupo de amigos quiso probar, y la verdad, ¡vaya mala idea! Pedimos una ensalada, morcilla de Burgos, tortilla y chorizos al jerez. La morcilla estaba de lujo, pero la tortilla era un horror: ¡estaba recalentada y completamente seca! Los chorizos, duros como piedras. Y la ensalada... ni hablar. Tenía un tomate tan viejo que la yema estaba gris, sí, gris. Al hacerles notar esto, solo cambiaron el huevo, no la ensalada. Un mal servicio para rematar una experiencia horrible. Calificación: comida 1, servicio 3, ambiente 2.
En contraste, en los días buenos, el menú del día es otra historia. Por 14 euros te sacas un primer plato, segundo, postre y bebida, lo que está de lujo por la zona. La comida, en general, se nota que está hecha con cariño: calificación 5 en comida, servicio 4, y ambiente 4. Hasta el ruido es moderado, lo cual se agradece. Si vas en un grupito (mejor que 9, ¿no?), lo disfrutarás más.
No se puede negar que aunque es un lugar para turistas, las croquetas y el melón con jamón son irresistibles, además de la paella que acompaña. La relación calidad-precio es bastante buena, especialmente si nos fijamos en que estamos en pleno centro de Madrid. Te vas a casa por menos de 20 euros, y eso no se encuentra en cualquier lado.
Si bien el Museo del Jamón no es el lugar más familiar—carece de sillas y no es muy acogedor si llevas peques—el ambiente es auténtico, y además tienen las máquinas de tragamonedas para algo de diversión. Pero, para los herbívoros, me temo que opciones vegetarianas o veganas… no son lo que más abunda aquí. Así que, ¡prepárate para disfrutar de lo que saben hacer, que es jamón y más jamón!
Cuál es el ambiente del Museo del Jamón
Así que ya sabes, si buscas un sitio donde disfrutar buena comida española en un ambiente acogedor y sin complicaciones, el Museo del Jamón tiene que estar en tu lista. Aquí no solo vas a comer, sino que vas a disfrutar de una experiencia auténtica, y con precios que no te dejan el bolsillo temblando. Puedes cenar desde 20 a 30 € y, de verdad, la calidad de la comida se nota: 5 estrellas en comida, servicio y ambiente. Y lo mejor, no tienes que esperar si decides ir a cenar, te atienden al instante.
Si prefieres algo más informal o, why not, un brunch con colegas, este lugar también brilla. Puedes pasarte y aquí te vas a zampar una buena tapa o un almuerzo rico, con menús que van de 10 a 20 €. El ambiente es tranquilo, ideal para charlar y relajarte. Aquí, la comida sigue en el top, con otros 5 estrellas que hacen que valga la pena cada bocado. Y ya te digo, el ruido es bajo, así que no te preocupes por no poder conversar.
Pero ojo, que no todo lo que brilla es oro. Hay quien ha tenido una experiencia negrísima aquí, que se ha llevado un uno como puntuación. Camareros antipáticos y comida de pena, dicen. Si quieres buen jamón, mejor ni te acerques, porque los bocadillos… ¡uy! Una loncha salada y a precio de oro. Con eso, no hay dudas: es mejor pasar de largo.
Ahora, ¿cuál es el ambiente en el Museo del Jamón? Pues mira, es un sitio bonito y clásico, muy cerquita de Sol, así que no te va a costar encontrarlo. Tienes un salón en la parte superior y otro abajo, ideal para cuando no está todo masificado, que por la zona puede pasar. La decoración es sencilla, lo que ayuda a que todo se sienta más acogedor. Al entrar, lo primero que destaca es el mostrador lleno de embutidos, y eso te dice todo sobre la calidad que vas a encontrar aquí. Y sí, puedes sentarte cómodamente tanto en la zona de comedor como en la barra. Ideal para cualquier ocasión, ya sea con amigos o para una quedada informal.
Se pueden disfrutar tapas en el Museo del Jamón
El Museo del Jamón en Madrid es un sitio que no puedes dejar pasar. Este lugar tiene 4 estrellas y es conocido por su increíble relación calidad-precio. Si buscas un buen menú para comer, aquí te va: los precios rondan entre 10 y 20€ por persona, lo cual es más que razonable para la calidad que te ofrecen. La comida está bastante bien, la atención se mueve entre un 4 y un 5 en servicio, y el ambiente es bastante agradable, aunque el ruido puede ser moderado. Tienes varias opciones para sentarte, ya sea en el comedor interior o en la barra, así que elige lo que te apetezca.
Y hablemos del jamón, porque si algo es seguro, aquí lo tienen en gran variedad. Es un sitio que siempre está lleno, así que ¡prepárate para esperar un poco! Pero vale la pena. Los precios para una caña o un platillo son más que accesibles, de 1 a 10€, y el ambiente, aunque puede estar a reventar, es bastante acogedor. La atención es buena, aunque no tanto como en el comedor. Aquí puedes disfrutar de un buen rato, ya sea con amigos o tú solito, que también funciona.
Si después de recorrer la ciudad, buscas un sitio donde tomarte una cerveza fría, este es el lugar ideal. Desde 1978 han estado ofreciendo un excelente servicio. Y lo mejor es que tienen platillos riquísimos, como calamares, paella mixta, o el famoso chiquito de jamón que no te puedes perder. Todo a precios muy razonables y en un ambiente tranquilo que se siente bien familiar.
Y ya para contestar la pregunta del millón, ¿se pueden disfrutar tapas en el Museo del Jamón? La respuesta es un rotundo sí. Hay tapas ricas, raciones generosas y el menú está diseñado para que no te quedes con hambre. ¡Así que no dudes en ir y probar lo que tienen!
Qué bebidas se pueden acompañar con las tapas en el Museo del Jamón
Mira, si eres de esos que buscan un buen tapeo, el Museo del Jamón es el plan. Tienen el ambiente perfecto, todo relajado y con esa onda de bar que invita a entrar y pedir un par de tapas. Te reciben con una sonrisa y, si estás en esa, ¡te ponen quesos o embutidos con la consumición sin que lo pidas! Eso merece, por sí solo, una puntación de 5 estrellas. La comida está bien, un 4 en mi libro, al igual que el servicio y ambiente. Ideal para arrancar la noche con buen pie.
Si subes, hay un sitio arriba para sentarse a gusto, pero abajo es ideal para comer al paso. Y la comida, ¡madre mía! Todo está de lujo. Desde los jamones hasta la tortilla de papa, que es como un clásico aquí, y los chorizos a la sidra, que se van volando. La cerveza helada también es un must, así que si buscas algo rico y a precios justos, ¡este es tu sitio! Todo eso le otorga un 4 estrellas en comida y un 5 en servicio.
Ahora, en la otra cara de la moneda, hay quienes dicen que está un poco sobrevalorado. Algunos amigos fueron en grupo y se llevaron una desilusión. Una copa de melón con jamón que estaba más pasado que la abuela de un amigo y ni hablar de los entremeses que no estaban a la altura. Pagar por un plato pequeño de cerdo y que encima te traigan dos huevitos fritos, ¡vamos! Eso no se le hace a nadie. Pero bueno, al menos el encargado que reparte las mesas es un crack, rápido y eficaz. Comida: un 2, servicio un 3 y ambiente un 3. Yo, la próxima vez, voy a lo seguro: un bocata y unas raciones.
Ahora, si quieres saber de bebidas, aquí puedes disfrutar de cerveza fría que va de lujo con todo lo que pides. También tienen vino y un par de opciones más, así que puedes maridar bien tus tapas y hacer la tarde más agradable. Así que, ya sabes, si quieres tapear y beber en un buen lugar, el Museo del Jamón te tiene cubierto. ¡Hay que ir y disfrutarlo!
El Museo del Jamón es un lugar adecuado para ir con amigos
Y bueno, pasando a otra cosa, si estás por Madrid, tienes que darte una vuelta por el Museo del Jamón en la calle de S. Jerónimo, 6. Te cuento, porque a nosotros nos encantó: repetimos dos veces durante nuestra visita. El lugar es un auténtico, 5 estrellas, bro. Por unos 10-20€ por persona, puedes disfrutar de un buen festín de tapas. La comida está a otro nivel, y el servicio, ni hablar, igual de top.
Si buscas un sitio que no sea un purasangre turístico, este sitio se siente como una isla en un mar de locales para guiris. Tienes un menú a 13'80€ que es calidad/precio muy bueno, de verdad. Aquí la gente local va a cenar y se nota que les gusta la comida auténtica y tradicional. Además, si te animas a pedir la ración de Paella Mixta, ¡no te vas a arrepentir!
Ahora, no todo es color de rosa. Un grupo tuvo una experiencia nefasta, y es que la camarera no se portó bien con ellos. Se sintieron ignorados y dejaron el lugar por la mala atención. A quién se le ocurre, hermano. Así que, ciertas cosas pueden pasar. Pero en general, el ambiente, la comida y el servicio son la bomba.
¿Y para ir con amigos? ¡Totalmente! Es un lugar ideal para compartir unas tapas, echas un buen rato, y con suerte, no te toca una camarera de esas. El ambiente es acogedor y seguro que pasas un buen rato sin esperar mil años. Vamos, que si quieres disfrutar de buena comida y un ambiente chido con tus colegas, el Museo del Jamón es el sitio.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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