Lhardy Restaurante

Lhardy Restaurante

Si estás buscando un lugar que sea un icono de la alta cocina en Madrid, entonces Lhardy es tu destino. Este restaurante lleva más de 180 años brillando en la vida de la ciudad, y es considerado el primer restaurante de lujo que puedes encontrar aquí. Desde su inauguración en 1839 por Eugenio Huguenin, ha sabido combinar la alta cocina española e internacional con un ambiente que respira historia. Si te pasas por ahí, no te olvides de probar su consomé o el solomillo wellington, ¡te van a volar la cabeza!

En la planta baja puedes disfrutar de tapas y postres que están alucinantes, pero si subes al primer piso, la cosa se pone seria con una experiencia gastronómica que te llevará al siglo XIX. Con una fachada espectacular y un ambiente aristocrático, Lhardy se siente como un viaje a otra época, pero con los toques modernos que lo mantienen fresco. Ya sea para una ocasión especial o simplemente para darte un capricho, aquí cada detalle está cuidadosamente mimado. ¡No te lo pierdas!

Lhardy Restaurante

Restaurante de alta cocina
Valoración media: 4,2
Opiniones: 2.886 Reseñas
Dirección: Cra de S. Jerónimo, 8, Centro, 28014 Madrid
Teléfono: 915 21 33 85

Horarios Lhardy Restaurante

DíaHora
lunes13:00–24:00
martes13:00–24:00
miércoles13:00–24:00
jueves13:00–24:00
viernes13:00–24:00
sábado13:00–24:00
domingo13:00–16:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Lhardy Restaurante

Cuál es el nombre del restaurante emblemático de alta cocina en Madrid

Si andas por Madrid y quieres probar algo realmente top, no te puedes perder Lhardy Restaurante. Este lugar es un emblema de la alta cocina, en plena Calle de San Jerónimo, 8. Aquí, todo es perfecto: desde la comida hasta el ambiente. Los platos que salen de su cocina son un manjar y el servicio es de 5 estrellas, súper profesional y agradable. Aunque vayas solo por un café y un pastel, te aseguro que es una parada obligatoria. La decoración, con esa vibra de antaño, y la gran variedad de dulces y pastelitos te dejarán con ganas de más. La vajilla en la que sirven todo es realmente bonita y original.

Si quieres una experiencia top, ¿por qué no hacer una reserva? Te recomiendo que vayas con un par de amigos, porque el nivel de ruido es bajo y puedes charlar tranquilamente. Eso sí, la comida es un poquito carita, pero vale la pena. Por ahí, si te animas a probar el cocido, prepárate para una buena cantidad, aunque algunos dicen que el sabor de la sopa puede que no sea lo que esperabas. Pero eso no quita que la experiencia general es buena. Las croquetas de cocido son un clásico que deberías probar, y el postre a menudo sorprende para bien.

Lo que te lleva a Lhardy es que es exactamente lo que esperas de un sitio emblemático: comida clásica, un ambiente retro, y atención de primera. Si vas, prueba el pato canetón o el lenguado Evaristo. Eso sí, no vayas todos los días, es un lujo para fechas especiales.

Cuántos años lleva Lhardy operando en la ciudad

Ya te dije que tenía ganas de visitar Lhardy, uno de esos lugares que tienen historia en Madrid, ¡y vaya que sí! Este restaurante tiene 3 estrellas, así que esperas algo épico al entrar. La decoración grita tradición, con ese rollo clásico de un edificio antiguo del S.XIX. Pero aquí viene la trampa: el lugar está arriba, encima de la tienda. Si vas con alguien que no puede subir escaleras, como una persona en silla de ruedas o con un carrito de bebé, olvídate. No hay ascensor ni nada que te ayude a acceder al salón. Con lo que vale un plato (entre 60 y 70€ por persona), esperaba que hicieran algo al respecto.

La comida me pareció buena, de calidad, que al menos es lo que te esperas por el precio. Estuvimos en un salón privado porque llevábamos a los peques y a alguien con problemas de audición, así que ese detalle fue un _plus_. Pero, escucha, algo que me chocó: el steak tartar y el pato canetón los preparan en mesa, o eso se supone. Y sorpresa, no lo hicieron así, lo terminaron en otra sala, ¡y eso me pareció un fallo grave! Hice notar el tema al personal, y aunque me ofrecieron cambiar el plato, decidí mantenerlo porque el sabor estaba de lujo. Pero en un sitio como este, yo esperaba un espectáculo, no un “lo sentimos, así son las cosas”.

En cuanto al acceso, el restaurante está al comienzo de Carrera de San Jerónimo. Así que si vas en coche, prepárate para caminar un rato hasta el parking que queda por ahí. Resumiendo, la experiencia no fue terrible, pero hay muchos detalles que creo que podrían mejorar. Y, para que lo sepas, Lhardy lleva operando desde 1839 en la ciudad, así que ya tiene sus añitos a sus espaldas. Con tanta historia, ¡era de esperar que dieran más en atención!

Quién fue el fundador de Lhardy y en qué año se inauguró

Y si hablamos de Lhardy, amigo, no podemos pasar por alto que es mucho más que un simple restaurante. Es una experiencia que conecta con la historia viva de Madrid. El sitio, en pleno Centro, en la Calle de San Jerónimo, 8, te envuelve con su rollo antiguo y sofisticado. Es como entrar a una película de otra época, con esas paredes de terciopelo y cubertería de plata que, la verdad, le dan un toque especial a cualquier comida. Te juro que aquí cada bocado es una celebración, sobre todo si pruebas su cocido madrileño, que es uno de esos platos que se quedan grabados en la memoria. ¡Esos sabores de la cocina castiza nunca fallan!

Hablando de lo que ofrecen, su menú está pensado para disfrutar de un auténtico festín. Te sirven el cocido en varios vuelcos, con una sopa que es pura magia y unos garbanzos y carnes que nunca defraudan. Lo mejor de todo es que tienen una selección de vinos que acompaña de lujo. Aunque el precio puede rondar entre 60 y 100 euros, vale cada céntimo por lo que vives ahí. Eso sí, si vas, asegúrate de reservar porque se llena rápido, y el nivel de ruido es súper bajo, ideal para disfrutar la conversación.

Ahora, en cuanto a lo que me parece, el suflé que te sirven al final es el remate perfecto. Un merengue que combina con helado de vainilla y te deja con ganas de más. El cocido está bien, pero a veces pienso que deberían ajustar un poquito el servicio y la llegada de los platos. A veces, esos camareros se quedan un poco en la nube. Pero, en general, es un lugar donde el ambiente es top, te sientes cómodo y bien atendido. Perfecto para ir en grupos de 3 o 4, aunque no soy yo partidario de ir con más gente y perder la intimidad.

Por cierto, si te interesa la historia del lugar, te cuento que Lhardy fue fundado por Pablo Lhardy en el año 1839. ¡Menuda herencia culinaria lleva a sus espaldas! Un sitio que ha sobrevivido al tiempo y sigue siendo un referente para los amantes del buen comer. Así que ya sabes, si te animas, ¡no olvides hacer la reserva!

Qué tipo de cocina se ofrece en Lhardy

Y si hablamos de Lhardy, lo primero que salta a la vista es que este lugar es un clasicazo de la alta cocina en Madrid. En Cra de S. Jerónimo, 8, en pleno Centro, es como si estuvieras comiendo en una pieza de historia. Tanto en servicio, como en ambiente y, claro, en comida, este sitio está a la altura. No te puedes perder ese bocatín de calamares que es puro manjar, y ni hablar del gazpacho en verano, ¡literalmente una bomba de sabor!

Con un ambiente que atrapa, y una barra y mesas altas, aquí puedes disfrutar de algo más ligero sin perder el estilo. La experiencia es totalmente recomendable y es de esos sitios a los que siempre querrás volver. Ojo, que aquí no estamos hablando de cualquier cosa: la comida tiene un vibra auténtica de 5 estrellas. ¿Un plan perfecto? Sí, créeme.

El servicio, amigo, es de lo mejor que vas a encontrar. Te cuidan como si fueras de la familia y eso se agradece. Aunque hay que reconocer que a veces la comida puede dejarte un poquito frío, sobre todo para el precio que manejan. Un solomillo Wellington y esas croquetas de cocido son un must, pero con esos precios te esperas un producto de primera. Así que puedes acabar saliendo con la factura en 70-80 € por persona. ¡Una experiencia, sí, pero también un golpe en el bolsillos!

Y de verdad, si hablas de cocido, aquí lo llevan al siguiente nivel. Lo que te sirven es una experiencia cocido brutal, la cantidad quizás te dejará un poco atónito, pero al menos te puedes llevar lo que sobra. La decoración del lugar es una preciosidad y el personal está siempre disponible para lo que necesites. En general, es uno de esos sitios que merecen la pena, aunque tengas que soltar un poco de pasta.

Así que, ¿qué tipo de cocina se ofrece en Lhardy? La respuesta es clara: una alta cocina tradicional, donde el cocido es el protagonista y el sabor es lo que realmente importa. ¡Date el capricho y no te arrepentirás!

Por qué se considera Lhardy el primer restaurante de lujo en Madrid

Ya te digo que Lhardy es un sitio que no puedes dejar pasar. Cuando cruzas esa puerta en la Calle S. Jerónimo, 8, te transportas al Siglo XIX, en serio. La decoración está cuidada hasta el último detalle. Empezando por el pasillo, donde puedes ver una cabina de época y ese botón de llamado en la pared, ¡intacto! El ambiente en sí es retro, como si los antepasados te estuvieran dando la bienvenida. Eso sí, si puedes, pide la mesa junto al balcón, tiene una luz que no te imaginas. Y ni hablar del cocido... ¡es la punta del iceberg!

El servicio es otro rollo. 5 estrellas de verdad. Desde que llegas hasta que te vas, te sientes como un rey. El personal es súper amable, se nota que están bien entrenados y que tienen un trato exquisito con la peña. Y bueno, acompaña ese cocido con un Emilio Moro y un poco de agua fresca, porque ese caldo es un abrazo en el estómago. La calidad de servirse en copas de fino cristal marca la diferencia, y el ambiente es muy acogedor.

Claro, no todo es perfecto. Hay algunas reseñas que mencionan que la comida tiene un sabor “normal”, y que los precios son un poco más altos de lo esperado. Pero estructuras así a veces juegan en una liga propia, ¿no? Lo que es seguro es que el trato es excepcional y el local tiene una atmósfera única. A veces, el local puede tener sus fallos, como el pan con moho de un crítico, que, la verdad, espero que no sea la norma, pero no deja de ser un lugar donde el combo de lo clásico y lo moderno choca de forma espectacular.

Ahora, respecto a por qué Lhardy es considerado el primer restaurante de lujo en Madrid. Viene de su historia y de la atención al detalle. Empezaron como un bar-pastelería con un estilo elegante, y eso se ha mantenido. Se trata de una experiencia que mezcla tradición con calidad. La atención al cliente, el ambiente histórico y la sofisticación en cada plato convierten a Lhardy en el lugar que es hoy. No es solo por el cocido, que es bueno, sino por el trato exquisito y la atmósfera que te hace sentir especial. ¡Literalmente, un viaje en el tiempo que no deberías perdértelo!

Qué platos recomendados se mencionan en la introducción

Ya te digo, Lhardy es un lugar que no se queda atrás. Tiene una estrella de cinco bien merecida. Teníamos una ilusión brutal por probar su famoso cocido y la verdad, la experiencia fue un sueño. Al principio, nos daba un poco de miedo que fuera un sitio muy turistificado, pero nada más lejos. Nos llevaron a un comedor privado para seis. ¡Era como estar en un cuento! La mesa estaba puesta de manera exquisita, todo un lujo. Pedro, el maître, es un crack. Nos aconsejó sobre el vino más asequible que le iba como anillo al dedo a los garbanzos, en vez del que teníamos en mente. Esos detalles son los que marcan la diferencia.

El cocido... ¡ay, el cocido! Sin duda, el mejor que hemos probado en Madrid y de largo. La calidad de los ingredientes y la forma en que lo prepararon era espectacular. Nuestras barrigas quedaron más que satisfechas, y la verdad, nos advirtieron que si algún valiente quería más, sólo tenía que pedirlo, pero dudo que alguien fuera capaz. Te aseguro que vale cada euro del precio, ¡es el cocido más caro del mundo, pero lo vale!

Y no solo para comer. Si buscas un buen desayuno, tienes que pasar por Lhardy. Es un sitio exquisito, con un toque de nostalgia que lo hace aún más especial. La decoración y los utensilios son un lujo por sí mismos. Imagina tomar un bollo relleno mientras disfrutas de un café en un sitio tan emblemático. Un acierto total. El precio es bastante asequible, entre 10-20 €, y vale la pena cada céntimo.

Por cierto, hablando de celebraciones, si piensas ir a un cumpleaños, este es el lugar. La atención es siempre excelente, y se hacen notar en esos momentos especiales. Recuerdo que cuando celebramos el cumple de mi viejo, se acercaron para preguntarle si necesitaba algo y tuvieron un detalle muy bonito. Y, por si no lo sabías, el suflé y el consomé de pollo son también platos recomendados aquí. Así que ya tienes algunas ideas para deleitarte. ¡No te lo pierdas!

Qué experiencia gastronómica se puede esperar en la planta baja de Lhardy

Mira, si quieres una experiencia de alta cocina en Madrid, Lhardy es el lugar. En la calle S. Jerónimo, 8, este sitio no es solo un restaurante, es un auténtico emblema de la gastronomía madrileña. Desde que entras, te sientes envuelto en un vibe que te lleva directo al siglo XIX. La decoración clásica, con su aire elegante, te da un vistazo a un Madrid que ya no existe. Es un viaje en el tiempo, y lo sabes.

Y la estrella del menú no es otra que el cocido madrileño. Este plato, preparado con un cariño que se nota, llega en varias vueltas que te van sacando los suspiros a medida que lo degustas. Cada bocado está hecho con ingredientes de calidad, y el cuidado en su elaboración es de 5 estrellas. Además, tienen una variedad de platos tradicionales que hacen un homenaje real a la cocina española, todo con ese toque que te hace sentir un poco más especial.

El servicio, amigo, es una locura. Impecable. Atentos y profesionales, siempre listos para darte lo que necesites y recomendarte lo mejor. Y si eso no fuera suficiente, tienen un salón de té y una tiendita de embutidos que es un auténtico regalo para llevarte algo de Lhardy a casa. No puedes irte de allí sin probar un poco de su magia.

Si hablamos de la experiencia gastronómica en la planta baja de Lhardy, prepárate. Es un lugar donde el sabor auténtico de Madrid se une a la elegancia y tradición. Puedes esperar un ambiente donde todo está pensado para hacerte sentir como en casa, pero con un toque de distinción. Desde tu cena hasta el postre, todo está a otro nivel. Así que, si buscas una experiencia que no solo sacie tu hambre, sino que te haga vivir algo único, aquí tienes tu sitio. ¡No te lo pierdas!

Cómo es el ambiente en el primer piso del restaurante

Mira, si aún no has probado Lhardy, tienes que tardar un segundo en visitar este restaurante emblemático en Madrid. Hablamos de un lugar con 4 estrellas que data de 1893 y ha pasado por él hasta Isabel II. Ya te digo, es un trocito de historia de España. La comida auténtica es lo que aquí se lleva, y el ambiente es acogedor de verdad. Eso sí, la hostess podría mejorar, porque te deja esperando para la mesa más de lo que debería. Pero el resto del servicio es una maravilla. Comida: 5, Servicio: 4, Ambiente: 4.

Si lo tuyo es tomar algo ligero, no te pierdas esa merienda. Es un oasis en el centro de Madrid. Solo con dos personas, sin esperas y por unos 20-30 € por persona, puedes disfrutar de la mejor comida exquisita y un ambiente genial. Las banquetas en la barra y las mesitas para aperitivos son perfectas para disfrutar de un buen rato sin complicaciones. Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5.

Y por si esto no fuera suficiente, el cocido aquí es de otro nivel. Seriamente, es el mejor que he probado en mi vida, y eso cuenta mucho, incluso más que el de mi abuela. Desde que entras, la experiencia es impresionante, el restaurante es precioso y tiene un interior con mucha historia. Si decides probarlo, no te olvides del suflé y la croqueta de ropavieja, que son un espectáculo. Con comida, servicio y ambiente todos en 5 estrellas, estás en el lugar correcto para comer bien.

Ahora, sobre el ambiente en el primer piso, imagínate: es un sitio donde la historia se siente en el aire. Con un diseño clásico y acogedor, te transporta en el tiempo, pero con el toque moderno que lo hace tan especial. Si te gusta el buen rollo y un trato de diez, aquí es donde tienes que estar. ¡No pierdas la oportunidad!

Qué características hacen que Lhardy tenga un ambiente histórico

Si estás buscando un lugar que te deje con la boca abierta, Lhardy es la opción perfecta. Este restaurante de alta cocina en Calle de San Jerónimo, 8, no es solo un sitio para comer, es un pedazo de historia en Madrid. Con 5 estrellas por su tradición y elegancia, lo que te vas a encontrar allí es pura clase. La decoración no es de estas cosas modernas que se olvidan en un par de meses, aquí, cada detalle rezuma elegancia y estilo, logrado gracias al buen gusto de los artesanos que la diseñaron. Recuerdo cuando había solo una barra y las vitrinas donde te servías, todo más informal. Ahora han mantenido dos de esas vitrinas originales, pero han sumado barras de estilo que te permiten disfrutar a otro nivel.

El ambiente se vive en cada rincón. Tienes la barra dulce a la derecha y la salada a la izquierda, ideal para picar algo sabroso mientras charlas con los colegas. Hablando de lo que hay que probar, no puedes dejar pasar el caldito, los hojaldres y, en invierno, su chocolate caliente te van a hacer soñar. Pero, sin duda, la tarta de hojaldre es un must. El restaurante en la planta superior es donde se sirve el famoso cocido, un plato que ha hecho historia. Y no te preocupes por el servicio, el personal es muy profesional y atento, así que estarás bien cuidado.

Eso sí, no todo es perfecto. En épocas turísticas, el local se llena de gente y puede resultar algo saturado. La calidad se paga, por supuesto, pero esos bolsillos van a ser felices con el sabor de las croquetas, el consomé y una tabla de quesos de locura. Si te toca comer en la barra, serás parte del bullicio, quizás hay un poco de frío por la puerta, pero, ¡eh!, es parte de la experiencia, e ir con la intención clara de disfrutar te ayudará. La comida es rica, así que ve con ganas y prepara la cartera.

Y si te decides a sentarte a disfrutar un café y un postre en la barra, ¡no te arrepentirás! La atención excelente y el ambiente relajado hacen que todo sea un placer. Así, mientras saboreas un postre espectacular con una musiquita suave de fondo y la atención personalizada de un gran camarero, sentirás la magia que este lugar ofrece.

La esencia de Lhardy y su ambiente histórico viene de esa mezcla entre tradición y modernidad. Las vitrinas y la barra, aunque han cambiado, mantienen el mismo espíritu de siempre. Cada detalle, desde la calidad de los materiales hasta el profesionalismo de su personal, te transporta a épocas pasadas y te hace sentir parte de la rica historia de Madrid. No es solo comer, es vivir una experiencia que conecta con el pasado de esta ciudad vibrante.

Es Lhardy un buen lugar para celebrar ocasiones especiales

Y hablando de Lhardy, te cuento que es un sitio que tiene su historia. La estética del lugar te transporta a otra época, la decoración es de 10 puntos y parece que cada rincón tiene algo que contar. Llevaba tiempo queriendo ir y, la verdad, fue una experiencia que mereció la pena. No te voy a engañar, es un restaurante de alta cocina y no es nada barato. Se siente un poco como un precio de turista, pero imagino que en otros lugares, lo pagarías sin pensarlo. La calidad de la comida es de 10, no hay quejas en ese aspecto.

El ambiente es sorprendentemente acogedor y te hace sentir que estás en un lugar especial, aunque a veces se llena y hay que tener un poco de paciencia. El servicio estuvo a la altura, ¡las camareras son súper atentas! Hacen que te sientas bien cuidado mientras disfrutas de su comida. Hicimos brunch y, aunque tiene su precio, está maja entre 10-20 € por persona. Si buscas algo diferente en el centro de la ciudad, definitivamente este lugar está en la lista.

Como clásico entre los clásicos en Madrid, Lhardy ahora tiene un toque más turístico. Lo que me parece un poco chungo, ya que, hablando de su famoso cocido, me dejó un poco decepcionado. La sopa estaba insípida y sosa, lo cual me pareció un fallo grande. Pero hey, las carnes son de buena calidad, aunque lleguen frías y demasiado hechas. En general, la relación calidad-precio no es la mejor, pero eso ya lo sabías. No es que lo odie, pero tampoco lo daría un 10.

Entonces, ¿es Lhardy un buen lugar para celebrar ocasiones especiales? La respuesta es sí, pero con reservas. Si buscas buen ambiente, atención a tus necesidades y una comida que, a pesar de algunas fallas, tiene calidad, vale la pena. Pero, si eres exigente con el cocido, quizás deberías mirar hacia otro lado. Aun así, no hay duda de que cada vez que baje a Madrid, repetiría.

Qué tipo de tapas y postres se pueden encontrar en Lhardy

Hombre, si estás buscando un sitio top en Madrid, Lhardy Restaurante es el lugar. Cinco estrellas de puro nivel. Aquí la cosa va de disfrutar y sentirte como un rey. No hay florituras ni tonterías, es simplemente alta cocina en su mejor versión. La atención es de primera, con esos maîtres que están siempre al quite, y el ambiente es de lo más tranquilo, perfecto para una buena charla. ¡Y qué decir del edificio! Te sientes en un lugar que ha visto historias, y eso suma un montón.

Ahora, si lo que te interesa es la comida, prepárate para dejarte llevar. Aquí el cocido madrileño es la estrella y te lo sirven con un menú cerrado que te deja con ganas de más. Lo vistes todo bien presentado y elaborado, y lo mejor es que no tienes que romper la hucha: 40-50 € por persona es una ganga para todo lo que te ofrecen. Y, ojo, si vas, mejor reserva, ¡no te quedes fuera de esta experiencia!

Por cierto, también merece una mención especial la zona de tienda y bar que tienen en la planta baja. Un excelente espacio para disfrutar de un buen rato. Y si hablas del servicio, hay que dar gracias especialmente a Rafa y Pedro. Los dos son unos cracks y hacen que la experiencia sea aún más memorable. Si te gusta el buen rollo y la buena comida, no puedes perderte esto.

Ah, sobre las tapas y postres en Lhardy, ¡hay más de lo que piensas! Aunque son famosos por su cocido, también tienen una variedad de tapas que se derriten en la boca, y los postres son la forma perfecta de cerrar la comida. Y si tienes suerte, tal vez encuentres algo clásico como el flan casero o una tarta típica madrileña. Así que, ¿qué dices? ¡A disfrutar!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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