
Si estás buscando un buen sitio para comer en Figueres, La Cantina del Ruyo es el plan ideal. Ubicada en C. Solana, 2, este bar y restaurante se ha ganado un nombre entre los que disfrutan de un buen almuerzo tras pedalear por la Sierra Espadán. Aquí la comida no es cualquier cosa: los bocadillos de secreto ibérico son de otro mundo, y la terraza tiene unas vistas que flipas.
Además, su ambiente familiar y el trato amable del personal te hacen sentir como en casa. Desde embutidos hasta carajillos, el menú está lleno de cosas ricas que te van a hacer pensar en la próxima visita. Y no olvides el teléfono: 655808596, por si quieres hacer una reserva. ¡No te lo pierdas!
La Cantina del Ruyo
Página web
Horarios La Cantina del Ruyo
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 9:00–16:00, 18:00–19:30 |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 9:00–16:00, 18:00–19:30 |
| jueves | 9:00–16:00, 18:00–19:30 |
| viernes | 9:00–16:00, 18:00–24:00 |
| sábado | 9:00–16:00, 18:00–24:00 |
| domingo | 9:00–16:00, 18:00–19:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Cantina del Ruyo
Dónde se encuentra La Cantina del Ruyo
Claro, aquí te dejo un par de párrafos sobre La Cantina del Ruyo, directa y al grano:
Primero que nada, vayamos al lío. La Cantina del Ruyo está en C. Solana, 2, 12449 Figueres, Castellón. La cosa es que fuimos con ganas de pedir unas raciones y nos llevamos una sorpresa: ¡tenían un menú cerrado! La ensalada era normalita, y las croquetas… madre mía, parecían sacadas de un paquete del súper. La bechamel era más bien un desastre. Las patatas tipo panadera se salvaban, estaban muy ricas. Eso sí, el revuelto… ni idea de qué era, parecía carne de algún tipo. Yo opté por costillas al horno, pero eran pura grasa, me dio el feeling de que eran de esas que vienen precocinadas. Mi marido se pidió bacalao y dijo que no estaba mal, pero ya sabes, no es lo que uno espera a veces.
El servicio fue una mezcla curiosa. Dos camareros muy amables y uno de ellos... pfff, parecía que se había levantado del pie izquierdo. Y ya para rematar, el baño estaba sin jabón ni papel. Un poco cutre, ¿no? Pagamos 68€ por dos menús, vino y un par de chupitos. Así que salimos con una sensación agridulce. Tal vez le demos una oportunidad más con los almuerzos, porque dicen que están bastante bien y las fotos se ven prometedoras.
Ah, y si te preguntas, La Cantina del Ruyo está justo en Figueres, un lugar con su encanto. Así que ya sabes, si te estás preguntando dónde ir, ahí tienes una opción con sus más y sus menos. ¡Suerte si decides ir!
Cuál es la dirección exacta del restaurante
Así que, si buscas un lugar para comer que te deje flipando, La Cantina del Ruyo es el sitio. La terraza es una locura, con vistas a la sierra de Espadán que son dignas de una foto cada cinco minutos. Te sientas ahí y ya te sientes de vacaciones. Además, tienen unos bocatas que son un bombazo, de esos que cuando le das el primer mordisco te hacen cerrar los ojos y disfrutar de la vida como si no hubiera un mañana.
Nosotros teníamos reservado, pero al llegar nos metieron en una mesa mejor, en la terraza, y los camareros estaban on fire. Super atentos y rápidos, así que no esperas nada, ¡pum pum pum! Y ya que estamos, no puedo dejar de hablar del Cremaet, porque esa cosa estaba para morirse. Una mezcla de café y licor que alucinas. En serio, pedirlo es casi obligatorio.
Si piensas en lo que pagas, la cosa es aún más impresionante. Almuerzos de escándalo, con precios ajustadísimos, entre 10 y 20 euros por persona, y la comida está de 10. Lo mejor es que el servicio y el ambiente son igual de buenos, así que sales de ahí con una sonrisa que te dura todo el día. La comida lleva un 5, el servicio igual, y el ambiente no se queda atrás, otro 5.
Tienes que ir con familia o colegas, porque es un gran descubrimiento. Te reciben con los brazos abiertos y la comida riquísima. Además, tienen un menú con picoteo sorpresa que es bastante abundante, y no te olvides de los postres caseros. Totalmente recomendable y, si vuelvo a estar por la zona, vuelvo sí o sí.
Y por último, si te preguntas dónde encontrarlo, la dirección exacta es C. Solana, 2, 12449 Figueres, Castellón. Así que no hay excusas, ¡pásate cuando puedas!
Qué tipo de cocina ofrece La Cantina del Ruyo
¡Tío, tienes que ir a La Cantina del Ruyo si estás por Figueres! Después de un paseo en bici por los pueblos de la zona, nosotros hicimos una parada ahí y no nos arrepentimos. Habíamos encargado un cocido para cinco y, de verdad, estaba de 10. Los dueños son un amor y se nota que se esfuerzan por hacer las cosas bien. Y lo mejor de todo: ¡el precio está genial, no fue caro para nada!
Si no quieres cocido, también tienen un montón de platos que hay que probar. Los bocadillos son una locura, sobre todo el de secreto ibérico y el de magro con tomate y huevos fritos. ¡Te vas a chupar los dedos! Y como no podía faltar en un sitio de pueblo, el cremaet es espectacular. Esto se convierte en un clásico obligatorio que tienes que probar. Y, si hace buen tiempo, no dudes en pedir mesa en la terraza, es donde mejor se está.
El ambiente es de esos que dan gusto, con otros comensales disfrutando de su comida y el dueño siempre amable, a veces hasta te invita a un chupito. La calidad-precio es impecable: entre 10 y 20 euritos por persona. Además, no te preocupes por aparcar, hay un parking gratuito muy cerca con bastantes plazas, así que no hay excusas.
Entonces, ¿qué tipo de cocina ofrece La Cantina del Ruyo? Pues básicamente, tienes un poco de todo, desde un brunch delicioso con bocadillos súper bien preparados hasta platos tradicionales como ese cocido. Definitivamente, es un sitio que vale la pena repetir. ¡Haz la prueba y ya me cuentas!
Cuáles son algunos de los platos recomendados en el menú
Y mira, la Cantina del Ruyo es un lugar que no te puedes perder, de verdad. Reservamos por casualidad mientras hacíamos la ruta 99 en nuestras motos y, oye, un 10 para la pareja que lo lleva, Ricardo y Amelie. Son súper atentos, detallistas y lo mejor, ¡los bocadillos son una maravilla! La habitación en la que nos quedamos estaba muy acogedora, y después de un buen día, eso se agradece un montón. Aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y nos encantó ver cómo decoran las casas y calles con flores. ¡Hasta el lavadero está bien conservado y el parque de los peques es de lo más moderno! Y bueno, no podía faltar la visita al Rincón del beso. ¡Cumplimos con ello!
No solo eso, sino que las vistas desde la terraza son espectaculares. Con esas panorámicas, ya debería tener un diez. El local tiene un ambiente súper chido, y la comida... ¡madre mía! Almorzamos genial, con un montón de opciones en el menú. Pero lo mejor fue que los precios son muy buenos. La próxima tengo que volver y probar la comida, porque solo escucho cosas buenas de lo que sirven.
Te digo que el bocadillo de chistorra y huevo es un must. Yo casi que le añadiría queso la próxima vez, aunque ni le hace falta porque ya estaba de vicio. Y no me olvido de esos cremaets enormes que pedimos después, ¡todo estaba buenísimo! Para rematar, tomar el sol en la terracita mientras disfrutas de la comida es lo mejor.
Ah, y si te preguntas qué platos son los más recomendados, no te vayas sin probar el bocata de secreto con pimientos. Y oye, gracias a la buena onda de Amelie y Tomás, ¡hasta me ayudaron con una pieza de mi bici! La calidad humana aquí es tan buena como la comida. Un lugar donde la gente se ayuda, así da gusto salir. ¡Repetiremos seguro!
Son populares los bocadillos de secreto ibérico en este restaurante
Y ahí estamos, saliendo de La Cantina del Ruyo con la tripa llena y una sonrisa de oreja a oreja. ¡Un auténtico festín! Reservamos un conejo en caldero con avellanas que, de verdad, estaba para drogarse. Ni se te ocurra irte sin probar sus cremaets, que están de otro planeta. Nos trataron como reyes y, oye, con esos precios, ¿quién se queja? ¡Entre 10 y 20 euros por cabeza, genial!
La primera vez que fuimos, ya te digo que nos llevamos una grata sorpresa, sobre todo porque estaba petado de moteros. Todo el mundo con sus motos, ¡una locura! A pesar de la masificación, el servicio fue rapidísimo. Esos bocatas son una delicia, especialmente el de panceta con alioli. No te digo más, que lo pedí con ajetes y, aunque no quedaban, con el alioli me hicieron volar. ¡Un 10!
Después de la ruta, nos merecíamos un buen almuerzo y mira, lo conseguimos. Los bocatas son enormes y están cargados de sabor. Probamos el bocata de secreto ibérico y… ¡madre mía, qué cosa más rica! Eso sí, un carajillo después del almuerzo es obligatorio, ¡te lo digo yo! El magro con tomate y los flanes caseros también son imperdibles.
Así que ya sabes, si te preguntas si los bocadillos de secreto ibérico son populares por allí, la respuesta es sí, ¡y con todas las de la ley! Todo el mundo habla maravillas de ellos, así que asegúrate de probarlo la próxima vez que caigas por Figueres. ¡No te vas a arrepentir!
El restaurante tiene terraza
La Cantina del Ruyo es el sitio donde te tienes que plantar si buscas un buen lugar para almorzar en Figueres. El ambiente es puro moto y bici, y la verdad, no lo puedes pasar por alto. Entre las mesas del interior y las de la terraza, puedes elegir dónde quieres disfrutar tu comida, pero déjame decirte que con el solecito que hace, la terraza es donde deberías estar.
Los bocadillos son realmente la caña. Tienes la opción de medio o entero, y te aseguro que quedas satisfecho con cualquiera de las dos, ¡a menos que no tengas hambre, claro! No te vayas sin probar el bocata de revuelto de habas con morcilla y la tortilla de alcachofas, esos son de otro mundo. Los precios son más que razonables, así que no hay excusas para no ir.
Si te decides a comer, prepárate para disfrutar de unas vistas que quitan el hipo desde la terraza. La calidad de la comida y la cantidad son de 10, así como la atención del personal. Todo está cuidado y no te faltará de nada. Y si te están quemando las tripas un poco, prueba el bocadillo de secreto ibérico con pimiento, ¡te va a flipar! Y ni hablar de los cremaets XL que tienen, eso te deja satisfecho de verdad.
Además, para los que se preocupan por aparcar, hay un montón de plazas libres y el aparcar es gratis. Así que no hay excusas: ven a la Canitna del Ruyo, que sí, tiene terraza y las vistas son espectaculares. ¡Te vas a querer quedar!
Qué vistas se pueden disfrutar desde la terraza de La Cantina del Ruyo
Ya te digo, en La Cantina del Ruyo vas a flipar. Tienen unos bocatas brutales, con un pan de lujo y bien rellenitos. La variedad es impresionante, así que no te quedas con ganas de nada. Te aseguro que no vas a salir con el estómago vacío, eso es un hecho.
El servicio es otro punto fuerte, de verdad. Rápido y amable, la gente que trabaja ahí se nota que se preocupa por que te sientas a gusto. Además, no te olvides de probar su gran cremaet, te va a dejar con ganas de más. La relación calidad-precio es genial, así que es un sitio que vale la pena.
Y sobre el ambiente, olvídate de las tonterías. Aquí todo es relajado y acogedor, ideal para disfrutar con amigos o en plan tranquilo. En general, tendría que darles 5 estrellas en comida, servicio y ambiente. Sin duda, volveremos en cuanto tengamos ocasión.
Ah, y no olvides que desde la terraza de La Cantina del Ruyo las vistas son una pasada. Te puedes maravillar con el paisaje de Figueres mientras disfrutas de tu bocata y un buen trago. ¿Qué más se puede pedir?
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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